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miércoles, 30 de mayo de 2007

¿Dudar o ignorar?


Uno trabaja y trabaja. Uno estudia y estudia. En el proceso se encuentran problemas y, con algo de fortuna y/o inteligencia, soluciones para los mismos. Hay veces que los problemas lo mantienen a uno como en un limbo, como elevado de "la realidad", en la que uno debería poder encontrar las respuestas porque, de hecho, es allí donde están. Resulta que llega un momento en que uno duda de algo y le parece extraño. La teoría le da a uno unas definiciones, pero uno nota que la cosa como que no cuadra... Pero es la teoría que es usada y aplicada, tiene que estar bien, piensa uno, entonces el que esta mal debe ser uno mismo. Y de nuevo aparece ése alguine que sabe como es la cosa y le hace caer en cuanta de que, efectivamente, la teoría es correcta... Pero en este caso, uno no está mal sino que no ha visto el pequeño detalle que está detrás y que le resuelve a uno la vida (bueno, acá exagero un poco).
No sé, pero mis dudas, resueltas o no, no me ayudaron a llegar a la solución, no pude (¿o no supe?) profundizar en lo que me decía la teoría.
Ahora lo balnco ya está negro y puedo seguir adelante, pero... me queda la espinita...

viernes, 18 de mayo de 2007

Blanco y Negro

¿Les ha pasado, en su trabajo, que aquéllo creían blanco porque así lo muestran sus resultados, debería ser, realmente, del más oscuro de los negros (si e que esto tiene sentido)? Y lo "mejor" es que pasa el tiempo y uno se convence da la blancura de las cosas, a tal punto que uno no nota que todo a su alrededor le dice a uno que la verdad es negra, no blanca. Uno sigue con el ánimo creciente, confiado de su trabajo, confiando en sus resultados, releyendo la verdad negra, viéndola muy muy blanca.
De improviso, de la nada, empiezan a aparecer puntitos que ensucian la blancura de las cosas. Y como que a uno le quiere entrar la duda, pero no..., uno no se deja vencer: hay seguridad de que lo que se está haciendo es lo correcto, que no hay nada ni nadie que pueda generar una longitud de onda que interfiera destructivamente con uno. Los puntos negros crecen en número u tamaño, empiezan a ser demasiados. Hasta que llega "ése", el que la tiene más clara que tú (por la razón que sea). Y tiende una manta tan negra tan negra que, por pequeña que sea, resulta suficiente para cubrir toda tu blanca certeza. Y notas que la verdad, como es de vedad vedad, es negra.
¿Entonces? Comience de nuevo, mijo, pero sin agachar la cabeza y sin dejar que los ánimos decaigan.

Pues sip... Algo así me tocó a mi hoy. No es grave, creo, pero un poco de dramatismo va bien ahora. Teniendo en cuenta lo mucho que he dedicado a este trabajito...

El lunes será una nueva semana y espero que sea llena de buenos resultados...